martes, 23 de junio de 2020

Noche de San Juan

Cuantas veces hemos escuchado hablar de la noche que antecede al día de la celebración de la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista, generación tras generación se escucha hablar de la mítica noche del 23 de junio, higueras, demonios, calles de cuatro esquinas, gallinas negras, espejos, velas, tinta, lapices, papas, guitarras y guitarrones se dan cita en el imaginario colectivo para construir esta noche donde podemos observar claramente una de las más hermosas muestras de sincretismo religioso, donde los ritos ancestrales se entrelazan en la liturgia, magia y rezos se dan la mano mientras el vuelo de algún tue tue solitario puede helar la sangre de los más devotos hombres y mujeres.
La fiesta nace de la imposición cristiana frente a los rituales propios de los pueblos originarios, como un objetivo claro del proceso de evangelización.  En Chile para el conquistador amparado por la corona española y bendecido por la tiara pontificia se revela la cristianización de las celebraciones del solsticio por parte del pueblo aymara con el Machac Mara y del We Tripantu por el pueblo mapuche.
Con el tiempo se irá arraigando fuertemente en el imaginario pagano de nuestro país, llegando a tener gran relevancia en tiempos de la colonia, sus tradiciones se irán asentando a lo largo de todo el país con variaciones dependiendo de cada zona, nutriendo de una amplia gama de leyendas asociadas a esta noche que hacen que aún en nuestros días sea ampliamente celebrada, especialmente en zonas rurales y ciudades que han mantenido vigente sus tradiciones.

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