Han pasado algunos días, casi una semana ya, desde que recibí la triste noticia de que el libro llamado Amy escribía sus últimas líneas, en un injusto capitulo final donde parecía que todo lo malo que te venia aconteciendo no sería más que un mal sueño, pero el Gran Escritor nos sorprendió con un giro inesperado.
Te conocí a principios del 2007, tu cara risueña, tu mirada aguda y tus consejos a flor de piel hablaban del dialogo entre un novato bibliotecario y una bibliotecaria que cargaba en sus hombros muchos años lineales de estantería.
Me cuesta pensarte en pasado, leerte en ayer y no en tiempo presente no será fácil, muchas semblanzas se hacen sobre ti, todos coincidimos en lo mismo una gran persona, una gran profesional, gestora cultural y una referencia del fomento lector en la Región de Antofagasta.
Que seas feliz en esa gran biblioteca llamada paraíso, pues el cielo para ti es un lugar repleto de lecturas, cuentos, poemas e historia, nosotros mientras nos quedamos acá seguiremos luchando por hacer de la lectura un bien necesario, un alimento fundamental, un saludable vicio, un placer terrenal que te lleva la cielo, tal cual como tu la pensabas.

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