sábado, 13 de junio de 2020

13 de Junio, San Antonio de Padua, Doctor de la Iglesia



Como cada 13 de Julio el Catolicismo conmemora la fiesta y memoria de Antonio de Padua, Santo y Doctor de la Iglesia, que vino al mundo en la Lisboa del año de 1195, con el nombre de Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo. 
En sus breves 35 años, Antonio, nombre que utilizo al ingresar a la Orden Franciscana, luego de haber pertenecido algunos años a la Orden de San Agustín. Logro destacar por su fama de predicador, confesor, sin dejar de lado la innumerable cantidad de milagros que se le atribuyeron en vida, que muchas veces nos ponen de cabeza a tratar de separar la leyenda de los hechos reales de su hagiografía, no obstante es considerado el santo con más devotos a nivel mundial y el que tiene históricamente la mayor cantidad de milagros atribuidos a su intersección, superado solo por la santísima Virgen María.  
La amplia devoción al santo ha generado que en toda la cristiandad existan santuarios, parroquias y altares en su honor, lo que también a conllevado a que tengamos una amplia gama de representaciones, tanto de devocionales como narrativas pictóricas de su vida, siendo fuente de inspiración de artistas a nivel mundial, en los últimos ocho siglos. Estas representación generan los rasgos más representativos que nos permite reconocerlo con facilidad y diferenciarlo de otros santos de la Orden Franciscana.
En la generalidad suele ser representado como un hombre joven vigoroso, con una bien definida tonsura monástica y revestido del sayal café con cíngulo a la cintura y sandalias, características propias del hábito de la orden de San Francisco. 
 Mayoritariamente es representado en actitud beatifica contemplativa, con un lirio en una de sus manos y sosteniendo al Divino Niño Jesús que reposa sentado directamente en uno de sus brazos, o bien sentado sobre un libro que puede estar cerrado o abierto.  La representación del niño Jesús en las imágenes de San Antonio nos evoca inmediatamente las imágenes josefinas, pero su origen real emana de la conocida aparición del Niño Jesús a San Antonio de Padua.
Muchos artistas han creado reconocidas obras en dicha milagrosa aparición, siendo una de las más reconocida un óleo sobre tela de Bartolomé Esteban Murillo, donde el santo aparece de rodillas, descalzo con un lirio en la mano contemplando a un niño pequeño que esta sentado sobre la Biblia, que con su mano le señala el cielo, se pueden ver un grupo de querubines sobre una nube, el santo abraza al pequeño niño, esta obra se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y es de una altura de 283 cm. de alto por 188 cm. de ancho y fue realizada entre 1668 a 1699.

Archivo:San Antonio de Padua con Niño (Murillo).jpg - Wikipedia ...
San Antonio de Padua con Niño
Bartolome Murillo
Museo de Bellas Artes de Sevilla  
Otra representación nos mostrará al santo en actitud de lectura, mirando un libro abierto, con hábito franciscano, mientras sostiene una vara de lirio.  En esta representación eso si no se corresponde a la imagen habitual, pues no aparece el niño representado de manera realista, sino que es puesto como una escápula o estampa a modo de marcador de páginas del libro que el santo sostiene en su mano.  Por lo demás el santo no cuenta con tonsura monacal, nos referimos a la obra realizada por El Greco y que se encuentra en el Museo del Prado.

San Antonio de Padua
El Greco
Museo del Prado 

No obstante lo anterior las imágenes más frecuentes del santo caen en la deformación de la imagen realista, dulcificando la figura de Antonio, alejándolo de lo que debe haber sido su imagen real en vida, las múltiples estampas de san Antonio lo acercan más a una figura angelical que a la de un hombre que vivía austeramente y padecía una compleja enfermedad crónica llamada hidropesía la cual produce dolorosos edemas producto de acumulación de líquido, y que finalmente contribuirá a la temprana muerte del santo a los 35 años de edad.  


Estampas devocionales que dan cuenta de la dulcificación 
de la imagen del santo en la piedad popular

No podemos sin embargo obviar el hecho que la representación de los santos para la pública veneración, más que dar cuenta de la imagen realista, tiene como objetivo acércanos a las cosas celestiales y recordar los dones y particularidades que hacen del la persona venerada ejemplo de santidad, razón por la cual identificaremos en la iconografía de San Antonio la dulce mirada que habla de la llegada del predicador y de la cercanía del buen confesor, por sobre aquella que abraza la penitencia, la pobreza y el dolor de la enfermedad, en resumen como señala de Chateaubrian "El cristianismo es sobre todo admirable oír haber convertido al hombre físico en hombre moral" y el arte religioso toma parte en mostrarnos aquello.

Referencias Bibliográficas 

- Santos: día a día, entre el arte y la fe. GIORGIA, ROSA. ISBN: 9788424117870, Everest, España, 2008. 783 páginas. 
- Los santos y sus símbolos. DES GRAVIERS, B.; JACOMET, T. ISBN:8441322554. Ediciones Folio, Barcelona, 2006. 211 páginas.
- El Simbolismo de las religiones. ROSO DE LUNA, MARIO. ISBN: 9788494745850, Biblok Book Export, S.L. España, 2017. 622 páginas
- El genio del cristianismo. CHATEAUBRIAND. ISBN:9788494675515 , Biblok Book Export, S.L. España, 2017. 716 páginas




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